Una mirada al lavado de activos y el comercio ilícito de bienes

Nov 12, 2019

Entre agosto de 2016 y junio de 2019 se encontraron subvaluaciones de mercancías en los puertos dominicanos por un valor de 17,604.57 millones de pesos, según estadísticas de la Dirección General de Aduanas (DGA).

Eduardo Rodriguez AMCHAMDR Trade TrendsEduardo Rodríguez, asesor de la DGA y quien participó de una reunión con los miembros del Comité de Facilitación de Comercio de la Cámara Americana de Comercio, aseguró que la subvaluación de mercancías representó el 71% del total de montos reliquidados en fiscalizaciones por esa entidad.

De acuerdo a estimaciones de Aduanas, en los puertos dominicanos, la subvaluación de mercancías oscila entre un 5 a más del 200% del valor inicialmente declarado.

Rodríguez afirma que más del 60% de las subvaluaciones corresponden a automóviles, aparatos eléctricos, mecánicos, electrodomésticos, muebles, manufacturas de hierro y acero, artículos textiles confeccionados. En el caso del alcohol, la subvaluación depende del tipo de bebida. Por ejemplo, la subvaluación del whisky va de un 39 a 122%; los vinos de 25 a 45%; y la tequila a un 108%.

En ese sentido, el experto señala que el lavado de activos a través del comercio genera desafíos a los sistemas de aduana a nivel mundial y en la región, ya que se estima que por el comercio ilícito mundial se pierden unos U$1,123.2 billones.

Además América Latina y El Caribe son vulnerables al comercio ilícito por temas estructurales. Según el Índico del Entorno del Comercio Global ilícito, ocupa el segundo lugar en política de gobierno y entorno aduanero, pero cae al último lugar de la región en lo que respecta a oferta y demanda y transparencia y comercio.

Señala que en estos países, los criminales toman ventaja de las diferencias entre sistemas jurídicos de diferentes países, las deficiencias en los controles aduaneros, el alto volumen de transacciones y la regularidad y rapidez del comercio internacional.

Regularmente, el modus operandi de estos criminales consiste en pagar a un proveedor por parte de terceros no relacionados, sobrevalorar o subvalorar mercancías, comercializar productos que no coinciden con el negocio, hacer doble facturación y o rutas de envío inusuales.

En ese sentido, Rodríguez entiende que se precisa generar una mayor coordinación tanto a lo interno como internacionalmente para combatir este fenómeno creciente en América Latina y el Caribe.

Insiste en la importancia de que el contribuyente declare el valor verdadero de la mercancía en los formularios, ofrecezca toda la información relacionada a la compra y venta internacional, además de que presente la factura comercial y documentos de embarque verdaderos, relativa a las operaciones de compra y venta internacional.

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