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La empresa dominicana necesita un cambio de receta

El mundo en la actualidad se están viviendo una serie de cambios sociales, políticos y económicos como nunca antes. También somos testigos de cambios veloces de los modelos empresariales que cada vez más buscan mantener niveles de rentabilidad y crecimiento en medio de estas turbulencias, que antes eran muy sectorizadas y ahora van más allá de una región de nuestro planeta.

Industria MedianaA esa realidad no se puede vivir de espalda en el país; y es que con ello que mantenemos un axioma de que lo que te hizo exitoso ayer, no es necesariamente la herramienta para el éxito de hoy y mucho menos la garantía de que mañana tendrás la misma participación del mercado de la cual gozaban las empresas hace tan solo unos años atrás.

Estamos en un momento, que por la experiencia que hemos obtenido en el mundo empresarial dominicano, es necesario cambiar la receta del éxito del pasado que estaba basada en el hábito, cantidad de horas y la oportunidad de nuevos ingredientes que puedan servir de respuesta al mercado actual como lo son la cultura, la visibilidad de indicadores y la consistencia estratégica.

Este cambio de mentalidad es, sin duda, un gran reto, que implicaría dejar atrás los tres ingredientes mencionados que detallaremos a continuación. El hábito que se convierte en un sinónimo del “siempre se ha hecho así”, es uno de los componentes más letales para la resistencia al cambio. Es modus operandi, ya sea de la contabilidad, los despachos, el manejo de inventarios, las reuniones de ventas o laforma de dirigir el día a día de una empresa.

El entorno empresarial de hoy requiere cambios, debido a que los factores que integran cada una de esas actividades, se mantienen en constante cambio o evolución y la rigidez del hábito pone en riesgo los resultados.

La cantidad de horas reflejadas como parte de un arduo trabajo no siempre trae como resultado y el cumplimiento de los objetivos. Ya el tiempo en sí, se ha vuelto una herramienta que debe ser gestionada de forma diferente. La elaboración de agendas inteligentes, nuevo modelo de reuniones que eliminen el desperdicio de más de un 10% de las largas jornadas diarias, hasta el tiempo transcurrido en la generación de informes gerenciales con sistemas informáticos es parte de los minutos que no son optimizados en la jornada diaria de cualquier dueño de empresa.

El instinto de negocio que antes era parte esencial de identificar una oportunidad de un mercado, se ha encontrado de frente con nuevas herramientas tecnológicas y un ambiente de emprendimiento arremetedor que busca mucho más rápido cualquier oportunidad de negocios que pueda ser replicada con estructura y un grupo de inversionistas dispuesto invertir a cambio de aprovechar la rentabilidad que mismo tiene en la actualidad. Tarde o temprano, otros llegaran al nicho que tiene años disfrutando.

Estos componentes gerenciales, entendemos que se ven reflejados en que somos un ambiente comercial que tiene oportunidades en el desarrollo empresarial dominicano, y a la cual todos, sin excepción debemos aportar a mejorar la competitividad de las tareas que realizamos, fomentar la innovación, la creación de valor en las marcas dominicanas y comprometernos a que educativamente, estas habilidades sean parte de los futuros recursos humanos ya sea desde la óptica de emprendedores o colaboradores. Si queremos ser más competitivos debemos cambiar ahora y en la dirección correcta que permita sea sostenible el crecimiento que esperamos de las empresas y por ende, de la economía dominicana para que el comportamiento de la misma sea más orgánico y equitativo en la base de la pirámide.

Como sugerencia para una nueva receta, compartimos tres ingredientes gerenciales que se han coinvertido en parte de lo que hemos reconstruido en decenas de empresas en los últimos tres años y que en su momento cuando se combinan de la forma adecuada, vemos un comportamiento positivo en la línea superior e inferior en los estados de resultados de las organizaciones.

La cultura. Debemos de pasar de ser un lugar donde la gente se reúne a trabajar, a un entorno donde se comparten una filosofía empresarial, objetivos de negocios y una óptica de cómo se realizan las cosas.

Uno de los paradigmas a cambiar es que ya no somos dueños, somos gerentes generales con un enfoque colaborativo y con un sumo interés de cuidar las costumbres y valores dentro de la organización. En ocasiones hemos desvinculado personas con alto desempeño, pero que no se identifican con la cultura debido a que es más incidente una persona con apego a la cultura de la empresa. Por lo regular, cuando somos solo “dueños de empresas”, descuidamos mucho este aspecto del día a día.

Anteriormente se manejaban muchos empresarios con la ecuación siguiente: dinero en la cuenta + almacén lleno + cuenta por pagar alta – bajas cuentas por pagar = negocio va bien. Puede que este grupo de indicadores haya mantenido a flote muchas empresas, pero ya el dirigir un negocio va más allá.

La visibilidad de los indicadores adecuados se vuelve una herramienta imprescindible que un gerente general debe negociar. Primero, partamos de qué es estar visible, que no es más que la disponibilidad en el momento adecuado de los números y ratios que se deben observar para una correcta toma de decisiones. No hacemos nada con ver informes financieros 15 días después de vencido el mes o ver la rotación de los inventarios una vez al año o conocer los montos de los cobros a crédito cuando se vence el mes.

Cuando nos referimos a los indicadores adecuados, aunque existen algunos – principalmente en finanzas – ya conocidos, cada empresa debe definir el alcance del indicador, la medida sobre la cual se realizaran los esfuerzos y el ranking de los mismos, para que la gerencia pueda concentrarse en los adecuados.

Por ejemplo, si tiene un nivel de endeudamiento importante (más de un 5% sobre el total de ventas), su prioridad debe ser cuidar los días de cartera y no el saldo de antigüedad, ya que los bancos cobran intereses los días que no trabaja. Por lo tanto, semanalmente debe estar monitoreando mediante su sistema informático, el comportamiento de dicho indicador para saber las tareas que debe asignar no solo al equipo de cobros sino también al de crédito, para que realice los ajustes de lugar.

Por último, y no menos importante, la consistencia de las estrategias. Cuándo ud tiene claro el qué ? y el cómo ? de alcanzar el resultado, debe ser un mapa que permita que todos lleguemos al mismo punto final pero teniendo en cuenta el tiempo y los recursos. Muchas empresas, definen objetivos y en el transcurso de un período se desenfocan de la ruta definida y de lo que ello implica. Cuidemos de que las estrategias en si para que sea un aprendizaje y repetible en la empresa, toma su tiempo y disciplina, por lo tanto, cuídese de ud mismo, de tomar atajos o cambiar de foco, ya que al final del periodo no sabrá si fue efectivo, eficaz y eficiente.

Finalmente, le corresponde a cada gerente (anteriormente dueño) saber cómo realizar la mezcla adecuada según el orden o las porciones que requiere su empresa para tener una receta que responda a los nuevos tiempos.

Autor: Lenin Pacheco