República Dominicana: Logística legal como plataforma de oportunidad

Feb 26, 2026

Por Angel Ramos Brusiloff
Presidente del Comité Legal AMCHAMDR
Director Ejecutivo de Ramos Brusiloff

La competitividad logística no depende únicamente de puertos modernos o aeropuertos eficientes. Depende, sobre todo, de reglas claras. La República Dominicana ha entendido que la infraestructura física debe ir acompañada de una base jurídica sólida. Esa combinación es la que hoy coloca al país en una posición estratégica dentro del comercio hemisférico. 

La Ley de Centros Logísticos y Empresas Operadoras Logísticas creó un marco especializado para el almacenamiento, transformación mínima, redistribución y reexportación de mercancías bajo un régimen fiscal y aduanero competitivo. No se trata solo de depósitos; se trata de plataformas integradas para operaciones regionales. Esta ley permite crear una comunidad logística integral, corredores logísticos, además de consolidar carga, realizar procesos de valor agregado, como empaque, reempaque, etiquetado y ensamblajes ligeros, y redistribuir hacia mercados del Caribe, Centroamérica y la costa este de Estados Unidos con eficiencia y seguridad jurídica. 

A esto se suma la Ley General de Aduanas, alineada con estándares internacionales de facilitación del comercio, gestión de riesgo y digitalización de procesos. El despacho anticipado y en 24 horas, la trazabilidad electrónica y los regímenes de tránsito y reexportación bien estructurados reducen costos y tiempos. En comercio internacional, tiempo es dinero y la previsibilidad es inversión. 

El contexto actual abre oportunidades adicionales. El fenómeno del nearshoring y friendshoring está redibujando las cadenas globales de suministro. Empresas que buscan relocalizar operaciones más cerca del mercado estadounidense necesitan estabilidad política, conectividad marítima y aérea, y un entorno normativo confiable. La República Dominicana ofrece acceso preferencial al mercado de Estados Unidos bajo el CAFTA-DR, una ubicación geográfica privilegiada y un marco institucional que respalda la seguridad jurídica y el cumplimiento contractual. 

Recientemente, Estados Unidos ha fortalecido su enfoque estratégico en el sector marítimo mediante nuevas disposiciones en su America’s Maritime Action Plan, conocido como la “Edad de Oro Marítima” priorizando cabotaje, flota nacional, resiliencia en cadenas de suministro y seguridad energética. Este giro abre una ventana para que la República Dominicana consolide su posición como hub regional de combustibles marítimos y aeronáuticos. Las normativas que regulan el almacenamiento y manejo de combustibles dentro de centros logísticos permiten operaciones de tránsito, reexportación y suministro a buques y aeronaves bajo controles técnicos y aduaneros definidos. En un Caribe altamente transitado por rutas comerciales y cruceros, el potencial de convertirse en centro de abastecimiento es real y alcanzable. 

Asimismo, el país puede desempeñar un papel relevante en la logística tecnológica. El almacenamiento especializado, el packing técnico, el back-end y la redistribución de componentes sensibles, como semiconductores, encuentran cabida dentro del régimen de centros logísticos, siempre que se cumplan los estándares de seguridad y control. La reciente instalación de infraestructura digital de gran escala por parte de Google, concebida como un puerto tecnológico de intercambio de datos, confirma que la apuesta no es solo portuaria o marítima: es también digital. La conectividad física y la conectividad de datos convergen para crear un hub dual. 

El Estado de derecho es el cimiento de este modelo. La estabilidad normativa, la independencia judicial y la protección de la inversión extranjera no son consignas abstractas; son garantías que reducen riesgo y atraen capital. Para la membresía de la Cámara Americana de Comercio, el mensaje es claro: la logística dominicana no es una promesa, es una plataforma jurídica operativa. 

En un escenario global que exige resiliencia, diversificación y proximidad al mercado norteamericano, la República Dominicana tiene la legislación, la ubicación y la voluntad institucional para convertirse en un nodo estratégico de comercio, energía y tecnología. Las oportunidades existen. La ventaja está en saber estructurarlas dentro del marco legal adecuado. 

Aviso: las opiniones expresadas en este artículo reflejan únicamente el criterio personal del autor y no constituyen, en ningún caso, una posición institucional ni un comunicado oficial de AMCHAMDR. 

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