Por: William Malamud, Vicepresidente ejecutivo AMCHAMDR.
La reciente suspensión de las exportaciones dominicanas de mango hacia los Estados Unidos, junto con la introducción en el Congreso estadounidense de la Protecting America’s Food Supply Act of 2026, constituye un recordatorio de que el cumplimiento de los requisitos sanitarios y fitosanitarios (SPS, por sus siglas en inglés) ya no es simplemente una obligación regulatoria, sino un factor esencial para mantener la competitividad y el acceso a los mercados internacionales. La legislación propuesta requeriría que las autoridades estadounidenses evalúen y publiquen información sobre los riesgos asociados a los alimentos importados, considerando aspectos como historial de incumplimientos, retiros del mercado, volúmenes de importación y cooperación entre reguladores extranjeros y estadounidenses.
Para la República Dominicana, las implicaciones son particularmente relevantes. Desde la entrada en vigor del DR-CAFTA, las exportaciones agrícolas no tradicionales se han convertido en una de las principales historias de éxito del comercio bilateral con los Estados Unidos. En 2025, estas exportaciones superaron los US$850 millones, generando miles de empleos y creando oportunidades de desarrollo económico en comunidades rurales de todo el país.
Entre los productos que más han aprovechado las oportunidades creadas por el acuerdo comercial se encuentran el mango, aguacate, piña, cacao y derivados, ajíes y pimientos, pepinos, berenjenas, hierbas aromáticas, vegetales orientales y otros cultivos especializados que han encontrado una creciente demanda en el mercado estadounidense. Sin embargo, estos mismos productos podrían enfrentar mayores riesgos de acceso al mercado si los productores y exportadores no logran demostrar, de manera consistente y documentada, el cumplimiento de las normas sanitarias y fitosanitarias aplicables.
En este contexto, la trazabilidad adquiere una importancia estratégica cada vez mayor. Los compradores, importadores, cadenas de supermercados y autoridades regulatorias esperan contar con sistemas que permitan rastrear un producto desde la finca hasta el consumidor final. La capacidad de documentar cada etapa del proceso productivo y logístico facilita la identificación y corrección de cualquier incidente, fortalece la confianza en la cadena de suministro y reduce significativamente los riesgos reputacionales y comerciales.
La implementación de buenas prácticas agrícolas, sistemas de inocuidad alimentaria, controles fitosanitarios efectivos, registros adecuados y mecanismos robustos de trazabilidad debe ser vista como una inversión en la sostenibilidad del sector exportador y no simplemente como un requisito de cumplimiento.
Consciente de estos desafíos, AMCHAMDR se encuentra trabajando activamente con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), las autoridades dominicanas y representantes del sector privado para identificar áreas donde los sistemas nacionales de cumplimiento sanitario y fitosanitario pueden fortalecerse, así como las oportunidades de asistencia técnica, capacitación y desarrollo de capacidades disponibles para productores y exportadores.
A medida que evolucionan las exigencias regulatorias y los estándares internacionales de inocuidad alimentaria, proteger los avances alcanzados bajo el DR-CAFTA requerirá un compromiso continuo de todos los actores de la cadena productiva. Fortalecer el cumplimiento, la documentación y la trazabilidad permitirá que la República Dominicana continúe consolidando su posición como un proveedor confiable y competitivo en el mercado estadounidense, preservando el crecimiento de uno de los sectores más dinámicos de nuestras exportaciones.





