Por Yerik Pérez
Presidente, Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD)
Managing Partner, Canvass Strategy CSC
La República Dominicana ha logrado posicionarse como uno de los destinos turísticos más sólidos del Caribe y América Latina. Sin embargo, el turismo global está evolucionando hacia modelos más experienciales, donde el deporte se ha convertido en un motor clave de viajes, inversión y posicionamiento internacional.
Este contexto cobra aún mayor relevancia en un entorno global marcado por tensiones geopolíticas. La actual escalada del conflicto en Medio Oriente ha generado disrupciones en la economía mundial, afectando costos, conectividad aérea y la confianza del viajero. En escenarios como este, el turismo adquiere una doble dimensión: evidencia su vulnerabilidad, pero también reafirma su importancia como uno de los sectores más estratégicos y resilientes para la recuperación económica.
Para economías como la de la República Dominicana, donde el turismo es un pilar fundamental de generación de divisas y empleo, resulta aún más crítico fortalecer y diversificar la oferta turística. En este contexto, el turismo deportivo emerge como una oportunidad de alto valor agregado.
De acuerdo con la Organización Mundial del Turismo, este segmento representa aproximadamente el 10 % del gasto turístico global. Más importante aún, atrae un perfil de visitante con mayor gasto promedio, estadías más largas y recurrencia. Este segmento no solo dinamiza el flujo de visitantes, sino que también impulsa la inversión en infraestructura, la generación de empleo especializado y la proyección internacional de los destinos.
La República Dominicana cuenta con ventajas competitivas claras: conectividad aérea con Estados Unidos, infraestructura hotelera de primer nivel, estabilidad macroeconómica y una identidad deportiva profundamente arraigada. Estas condiciones han permitido atraer eventos internacionales, academias deportivas y flujos vinculados al ecosistema deportivo norteamericano.
En los últimos años, el país ha dado señales claras de avance. El Ministerio de Turismo ha venido apoyando iniciativas vinculadas al turismo deportivo, mientras destinos clave continúan apostando por este segmento. Ejemplo de ello es Cap Cana, con el ATP Challenger y la proyección de eventos de resistencia como el Ironman; Punta Cana, consolidado como sede del PGA Tour; y Casa de Campo, con la renovación y posicionamiento continuo de su emblemático campo de golf Diente de Perro, posicionado por Golf Digest como uno de los mejores campos fuera de los Estados Unidos (#54) (casadecampo.com.do/golf/teeth-of-the-dog/). Estos esfuerzos reflejan que el turismo deportivo ya es una realidad en construcción.
Sin embargo, el principal reto no es de capacidad, sino de articulación. Los esfuerzos han sido valiosos, pero dispersos, lo que limita su impacto en términos de inversión extranjera, posicionamiento y escalabilidad.
El turismo deportivo representa una oportunidad concreta para fortalecer las relaciones económicas bilaterales con Estados Unidos, no solo a través de eventos, sino mediante la atracción de academias, ligas, entrenamientos y desarrollos inmobiliarios vinculados al deporte, replicando modelos exitosos de “sports districts”.
Otro ejemplo relevante del potencial del turismo deportivo es el Clásico Mundial de Béisbol de MLB, que moviliza fanáticos, medios e inversión en múltiples mercados. La participación de la República Dominicana, genera un efecto directo en la visibilidad internacional del país, así como en los flujos de viajeros vinculados al béisbol. Este tipo de plataformas no solo fortalecen la relación bilateral en el ámbito deportivo, sino que abren oportunidades para el desarrollo de eventos asociados, y experiencias turísticas especializadas alrededor del béisbol como producto país.
Para capitalizar esta oportunidad, es necesario avanzar hacia una estrategia nacional de turismo deportivo que integre planificación, coordinación público-privada y alineación institucional. Esto implica estructurar un calendario multianual, optimizar procesos para la inversión y desarrollar capital humano especializado.
En este proceso, la Asociación Dominicana de Turismo Deportivo (ADOTURD) actúa como una plataforma técnica de articulación, orientada a conectar actores, promover estándares y acompañar la estructuración del sector bajo buenas prácticas internacionales.
La República Dominicana no parte de cero. Cuenta con los activos, la experiencia y la credibilidad para liderar este segmento en la región. En un contexto global incierto, donde los flujos turísticos tienden a redirigirse hacia destinos seguros, estables y bien conectados, el país tiene una oportunidad única de posicionarse estratégicamente.
El desafío es claro: organizar, estructurar y escalar. El momento es ahora.
Aviso: las opiniones expresadas en este artículo reflejan únicamente el criterio personal del autor y no constituyen, en ningún caso, una posición institucional ni un comunicado oficial de AMCHAMDR.





